viernes, 22 de junio de 2012

CIFRAS CONCLUYENTES DE LA CENTRALIZACIÓN


Los hombres y mujeres del Perú, es decir, por lo menos nosotros, los peruanos, debemos tener absoluta conciencia de que el área metropolitana Lima–Callao, respecto del total del país, concentra:

32 % de la población,
33 % de las universidades
35 % de la población estudiantil
40 % de los maestros
46 % de la energía hidráulica producida
50 % de la capacidad de consumo
51 % de los trabajadores estatales,
55 % del Producto Bruto Interno,
55 % de los médicos,
57 % de los estudiantes universitarios,
63 % de los abonados telefónicos,
70 % de los profesionales de la salud,
75 % del Producto Bruto Industrial,
80 % de la inversión privada,
80 % de los préstamos de la banca comercial,
80 % de las clínicas,
85 % de los establecimientos industriales,
85 % de la generación de impuestos,
85 % de la inversión pública se decide en Lima,
87 % de los consultorios,
90 % de los servicios comerciales,
90 % de los servicios financieros,
96 % de la recaudación de impuestos,
97 % de los gastos estatales se deciden en Lima.
En muchísimos aspectos, pues, el Perú está casi íntegramente concentrado en Lima.

El centralismo del Perú, pues, por donde se mire, ha adquirido ya dimensiones inauditas.

El explosivo crecimiento poblacional de Lima asomó como un serio y gravísimo problema sólo cuando se tuvo conciencia de que:

1)    Era el resultado de una aluviónica migración de pobrísimos campesinos y de no menos pobres y desocupados jóvenes de pequeños pueblos, villorrios y caseríos andinos, que llegaban a la capital en busca de las oportunidades que total y absolutamente les venía negando la República en su propio lugar de nacimiento;

2)    La ciudad genera nuevas frustraciones, de las expectativas –contexto de vida nuevo y moderno, castellanización, y mayores posibilidades de esparcimiento, por ejemplo– con que llegan los recién migrados;

3)    La ciudad es incapaz de resolver la demanda más acuciante de los migrantes: trabajo digno y bien remunerado;

4)    En ausencia de alternativa, los migrantes informalizan total y absolutamente la ciudad, "calcutizándola", invaden y bloquean pistas y veredas;

5)    El país no ha sido aún capaz de sustituir, con nuevos terrenos agrícolas o con mayor productividad, las tierras urbanizadas, acrecentándose así la demanda externa de alimentos, y la inflación de precios de la producción interna;

6)    La ciudad es incapaz de ofrecer a los migrantes, en cantidad y calidad, los servicios urbanos que tradicionalmente venía prestando a sus antiguos pobladores –pistas, parques, agua y desagüe, electricidad, recolección de desechos, etc.–;

7)    Al no crecer proporcionalmente la oferta de servicios, los limeños, pero en particular los sectores medios, han visto resentida seriamente la calidad de los que venían recibiendo, pero, muy especial y significativamente, el de la seguridad, en la vivienda y en las calles.

El fenómeno, no obstante, generaba simultáneamente otra gravísima manifestación: el resto del territorio del país, en lugar de verse cada vez más poblado, físicamente más y mejor ocupado, y racionalmente mejor explotado, quedaba, por el contrario, cada vez más deshabitado, abandonado y deplorablemente trabajado y explotado. Todo ello, en el área andina, en la Amazonía, y en las zonas de frontera, acusaba niveles dramáticos.

Así, el centralismo, cobraba un altísimo costo de oportunidad –por producción no obtenida– por sobre todo, en la agricultura, ganadería y minería. Pero también un altísimo costo en términos de seguridad nacional: a más espacios desocupados, mayor vulnerabilidad y mayores costos en Defensa.

El centralismo es  un problema de trascendentes repercusiones, algunas de las cuales no se ponen del todo de manifiesto y otras quizá son incluso insospechadas.

CENTRALISMO HISTORICO EN EL PERÚ


Al observar detenidamente la historia contemporánea del Perú podemos ver  distintos intentos fallidos por descentralizar o desconcentrar el poder político y económico. Hay que tener en cuenta  que existen diferencias entre descentralizar y desconcentrar, el primero se refiere  al hecho de realizar una reforma profunda mediante un proceso de devolución de poderes políticos, administrativos y económicos del gobierno central a las entidades subnacionales de gobierno. Mientras que el segundo, tal como su nombre lo dice, radica en la delegación del ejercicio de las competencias desde el nivel de gobierno central hacia los niveles de gobierno subnacionales. En el Perú se apunta hacia un proceso de descentralización, que sea permanente, se realice por etapas y que tenga como objetivo fundamental el desarrollo integral del país (texto modificado del Capítulo XIV de la Constitución Política del Perú).

El Estado peruano es unitario y, al igual que la mayoría de naciones latinoamericanas, se ha caracterizado por ser centralista. Esto significa que todas las decisiones que afectaban a los distintos departamentos del país eran tomadas por el Gobierno Central desde Lima, la capital. El centralismo político, administrativo y económico, lo arrastramos desde la época colonial, cuando el Virrey concentró el poder político y económico en la capital, en cuanto recaudación de impuestos y decisiones de gobierno.

El centralismo político dio paso al centralismo económico, favoreciendo el crecimiento urbano y costeño, en desmedro de las economías regionales o locales. De este modo, el país ha oscilado entre el centralismo e intentos de descentralización sin mucho éxito. Recién en el 2001, se tomó una decisión concreta y de consenso nacional, de iniciar un proceso de descentralización en el país. Decisión que se vio plasmada en la Reforma Constitucional del Capítulo XIV del Título IV, sobre Descentralización.

La descentralización es un proceso de largo plazo y una forma democrática de organizar nuestro país. Con la descentralización las regiones podrán elegir su propio plan de desarrollo, priorizando sus necesidades.

La descentralización busca hacer frente a los problemas -y sus consecuencias- generados por el centralismo, como por ejemplo:

Que más de la mitad de la industria se encuentre en Lima
Que uno de cada tres peruanos viva en Lima
Que más del 90% de los ingresos esta en manos del gobierno central
Que más del 80% de los gastos estén en manos del gobierno central
La descentralización es, por eso, una oportunidad para un desarrollo más justo.

Por eso, la descentralización no es la realización de una o más obras en los lugares apartados de nuestro país, ni la satisfacción inmediata de las demandas que hoy existen, tampoco la simple transferencia de recursos.

DESVENTAJAS DEL CENTRALISMO:


· Falta de desarrollo en la demás regiones que conforman el País.
· La migración Interna del País.
· Frustración en la Calidad de Vida de los emigrantes.
· Invasión desmesurada a Terrenos públicos y privados.

VENTAJA DEL CENTRALISMO:


Un mayor poder y unidad pues se pueden controlar las decisiones del centro y no se necesita estar negociando, además en cuanto a economía y seguridad se puede concentrar más fácilmente.